Ingredientes:
2 cucharadas soperas de harina
1 litro de leche
1 cebolla pequeña
1 cucharada sopera de aceite de oliva
Preparación:
Antes de comenzar deciros que el litro de leche es orientativo ya que dependerá de cómo queráis que os quede de espesa la bechamel.
Pelamos la cebolla y la troceamos para luego pasarla por la batidora con un poco de leche.
Ponemos en una sartén que no se peque las dos cucharadas soperas de la harina y la del aceite y dejamos que se fría la harina a fuego muy lento para que no se queme.
Cuando este mas o menos frita añadimos la cebolla y el poco de leche que hemos batido previamente. Veremos cómo se nos empieza a hacer una especia de masa, en ese momento es cuando empezamos a añadir poco a poco la leche.
No dejamos de moverlo para que no se nos creen grumos y sobre todo no se nos queme.
Vamos añadiendo leche hasta que se nos quede una salsa uniforme y bastante manejable. Una vez en este punto dejamos de añadir leche y nos dedicamos exclusivamente a ir moviéndola, cada vez se nos hará más difícil ya que la salsa ira cogiendo consistencia.
Probamos de sal y añadimos si es necesario.
Dependiendo de para que se vaya a utilizar la bechamel tendrá que estar más consistente o menos, pero eso ya es a gusto. Os recomiendo por lo menos estar durante 20 minutos moviéndola, si en ese tiempo se os a espesado mucho podéis añadirla un poco de leche.
Si veis que se os forman grumos y no podéis deshacerlos antes de terminar de añadir toda la leche podéis pasarla por la batidora para que desaparezcan.
Autor/a : Sara Alvarez